«El mundo sería triste y aburrido si todos fuéramos iguales y de una misma cultura», sentencia el profesor de la Universidad de Málaga, López Melero, durante el curso de la UNIA que dirige, «Escuelas Inclusivas. Construyendo comunidades de convivencia y aprendizaje a través de la investigación en el aula». Para López Melero -artífice de la educación inclusiva y soldado de la guerra declarada, en su círculo, a la exclusión social-, la educación pública ha de basarse en los valores de sus miembros, y nunca en sus dificultades o deficiencias. «Desde el momento en que una persona nace, se construye su inteligencia o deficiencia, porque, dependiendo de su handicap, su familia será de una manera u otra», explica el profesor. Prosigue su discurso al tiempo que indica que no es la genética quien determina la forma de ser y actuar del ser humano, sino el contexto en el que nace. Según López Melero, si un niño con síndrome de Down crece en el seno de una familia que lo toma como uno más, aprenderá y vivirá como cualquier otro porque se le muestra respeto e igualdad. Si por el contrario se le educa desde la exclusión y con profesores de apoyo, será muy diferente al resto porque, según el pedagogo, «las personas damos significado al comportamiento sin percatarnos de que es necesaria la búsqueda de una respuesta que evite el silencio y fomente el diálogo y el aprendizaje».
«Los discapacitados físicos o psíquicos y los inmigrantes siempre estarán ahí, por lo que si se crea una educación común, de respeto y convivencia, los unos se ayudarán a los otros y todos saldrán beneficiados», dice el profesor. Por el contrario, se preocupa cuando menciona la palabra diversidad. «Si considerásemos este concepto como un valor en lugar de verlo como un obstáculo, entraríamos en el proceso de humanización que ayuda a todos y tan sólo hace mención a las peculiaridades», asegura.
López Melero, que cuenta con el apoyo de la Junta de Andalucía a la hora de investigar e introducir, de mano de sus seguidores, este tipo de educación en las aulas, cree que el principal problema de que haya discriminación en la escuela es la falta de actitud y formación curricular, que el sistema esté manido y no haya evolucionado, así como que el tan ansiado cambio cultural aún no haya llegado. «Me contentaría con que se cumpliesen los derechos de los niños, que todos fuesen iguales y se educasen en la diversidad intercultural, en la que ver la tradición del otro como algo positivo y asumirlo tal cual. Al colegio se va a ayudarse, no a competir».
La teoría de Miguel López Melero, basada en teoremas de psicólogos, neurólogos, biólogos y sociólogos, ve necesaria una educación equitativa y social, en la que el inmigrante muestre su cultura al autóctono y en la que el discapacitado físico muestre su habilidad cognitiva al que se distrae con facilidad. «La compensación como el eje que rige la sociedad».
ABC El pedagogo Miguel López Melero, durante su intervención.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


No hay comentarios:
Publicar un comentario